jueves, 10 de marzo de 2016

Epílogo Sempiterno




Nota inicial: es bastante probable que vaya subiendo una selección de escritos mios, ya sea narrativa o poesía (porque aunque no lo crea, escribo esta clase de cosas), que tengo acumulando polvo virtual. Creo que pese a mi poco amor por ellos, algunos podrían valer la pena y quizás alguien pueda disfrutarlos. Además, algunos son chistosos igual. En fin, ahí va la cosa:

“No hay nada más obsceno que morirse”
-Mahfúd Massís

El problema de mi muerte es que no es tal sino mi vida o la vida. Si parece confuso, sea dicho que es por ausencia de distinción. Suena, resuena y vuelve a sonar una petición mortuoria con destinataria indefinida (u omitida, quizás), que nada sé de vida sin fin –el (la) mío(a)-, si llevo muerto por tanto.


Morir no me deja dormir. No quiero estar aquí ni en lugar alguno, ni ser comida de gusanos. Sin embargo, rebosa de ellos la gleba, mi lecho. Y sí, putrefacto duermo; de no ser así moriría todo, pero no quiero. Que, como dije, me impuse no quererla.

Y quiero que me quiera es lo complicado. Espurio el beso, sueño, mentira, etc., en fin: la cosa esa que no es en ningún lado, ejemplar símil mío: sea lo que sea, el deseo de ella mella la fugaz estrella, la luz ideofugaz, la escarcha blanca bajo las intensiones de este disfraz.

Y pese a todo, igual traiciono cada instante en la insípida fantasía del fue y el será, como si me sirviera de algo no estar acá. Mas lo único que me mueve es el sistema simpático -se creerá muy divertido el mal parido-. Sostiene los hilos que yo dirijo a aquella perfección, artefacto de otro tiempo inexistente que habito, ni aquí ni en lugar alguno: en el sinfín de la empedernida existencia alicaída de sí. En la naturaleza más muerta, cruda, pura y sucia como la mierda.

Es toda una proeza intentar o suponer morir estando ausente de vida. Creo a veces que peco de soberbio jugando a saber que he muerto, vivido, sido, existido, lo demás y todo lo contrario, y querido en algún lugar, no acá.

Y guardo más que hambre en las tripas: nada y todo su peso.

Notitas:
  • Esto lo escribí el 6 de noviembre de 2008.
  • Mirando para atrás, me molesta el uso que hago de la cita de Massís. Massís escribe eso como primera línea de un poema llamado Los muertos (si mal no recuerdo), que además viene dentro de un libro llamado Papeles Quemados, que escribió en el exilio durante la dictadura y que fue publicado de forma póstuma. Me molesta haber utilizado esta cita porque en cierta forma homologo mi antiguo existencialismo pendejil al horror real de ese periodo de nuestra historia. No la omití para ser fiel a la intención original, por mucho que ya no me guste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario